Potosi, Bolivia
A potosi nos fuimos en un bus calmado y oloroso. el camino es hermosos. muchas subidas largas y curvas inesperadas, las montañas, grietas, colores, cielos, animales, rocas y todo lo que conforma el paisaje era realmente sorprendente y hermoso, por rosa que suene. nos toco atardecer en las infinitas montañas y llegamos.
potosi es una ciudad pequeña, que como todas en Bolivia, empieza como un basural (
) y parece mas un pueblo (
). nos fuimos en taxi hasta el centro, al hostal “la casona”, atendida aveces por un incompetente que parece tener mas ganas de que uno se valla de una vez a ofrecer un buen servicio y otras veces por un personaje que sonríe a todas horas. El hostal era como barato y tenia cocina usable, tv, desayuno incluido y internete, que lo cobran por hora y aparte por telefono nos dijeron que tenia WiFi pero no tenia, fue estrategia cochina para convencernos y no buscar mas, entonces habia que conectarse por un cable en la resepcion del hostal, osease boletiar a Pepa y pagar :S pero cobraban la mitad de lo que cobraban afuera en un cafe internete y era el hostal mas barato y completo del sector, un tipico “backpacker hotel” (como se escriba
) llenitico de Europeos y gente de toda nacionalidad.
Salimos a comer porque hacia hambre y cansancio y era tarde y la cocina tenia horario, asi que fuimos a una pizzeria a comer pizza de vegetales con papitas y una jarra de jugo de fresa, naranja o limonada?? nose. el restaurante queda por una calle peatonal repleta de los chusos gomelos del centro (in english please), restaurantes caros, la diversion infantil casual, los cafes, bares y postrerias, uno que otro centro comecial chiquito,uno que tenia una tienda especial de chocolates con fuente de chocolate (un sueño complido para ana
), cajeros, y de mas. pasa por una plaza que se une con la plaza de armas de Potosi. La caminamos con crispetas azucaradas y a dormir.
los desayunos incluidos son los que lo levantan a uno porque despues de las 10 ya no hay, asi que despues de desayunar fuimos a conocer. en la plaza (junto con la cuadra que la rodea) compramos muchas verduras y frutas porque aca se dan arto y baratas, y ricas
nos arriesgamos a un bus en el centro y fuimos como cualquier otro boliviano a la terminal a averiguar para salir a Uyuni, porque estando en el centro y los hostales parece que ir a Uyuni toca saber ingles y tener dolares y aquien uno pregunto lo manda a “tourist information”. Pues Potosi es el punto de partido de los turistas a Uyuni. En la terminal averiguamos y resulto que a los turistas les cobran 50 y si se sube unas calles antes del terminal, donde los de la ciudad compran boletos, le cuestan 30 bs., tipico.
La plaza central de Potosi (10 de Noviembre) es bonita, relajada y folclorica, venden un helado delicioso, jugos de naranja natural y frios, muchos dulces tipicos y mas refrescos, tienen de esas clasicas estatuas de humanos extraños en poses extrañas y uno de madera con un charango que dice que potosi es la capital nacional del charango, pero charango ni vimos, ni venden, ni conocimos, ni escuchamos, ni nos contaron ni nada, asi que pailax…
Justo uno (y el otro) de los dias que estuvimos celebraron el cumpleaños de potosi. el pueblo se vistio de el potosinismo mas potosinico de todos y transmitido en vivo y directo por su canal local (cosa que hay que felicitarle a bolivia, que tenga cada ciudad su propio canal sito (y que lo vean)), hicieron marchas de colegios, gobierno, policias, obreros, mineros, mercado, etc, haciendo ruido con sus bandas militares y su monotonia colonial colonizada. Estubo agitado ese dia, mucho calor y mucha gente y mejordicho. Ah! aparte estaban en pleno torneo nacional intercolegial deportivo, ese año celebrado justo hay en potosi. entonces nuestro hostal tenia jugadores de basket y las porristas del colegio x con algunos padres y profesoras regañonas organizadores representantes y mejordicho, el pueblo estaba tetiado de turismo y celebracion.
Uno de esos dias salimos buscando un postre bien bien tipico y conocimos el tawa-tawa, que es un palito de masa frita recubierto de miel, sencillo pero delicioso. Los venden arto y por los lados de la plaza vendian mas por menos dinero y ahi si no la pasamos comiendo tawa tawa cada que podiamos jeje.
Fuimos al museo potosinico, justo el dia del agitado cumpleaños de la ciudad, esperamos como 1 hora que lo abrieran caminado y buscando a donde entrar, pero la mayoria cierran a las horas de almuerzo y los mas turisticos como un simple mirador/iglesia cobran por entrar, y caro, entonces toco ver marchas aburridas, y cuando lo abrieron resulto que era carisimo por ser turista, bueno pues todos los gringitos y de mas monos que esperaban entraron y nosotros nos compramos unas semillas comestibles del color de la nada, que saben y huelen a nada, tienen cascara invisible y toca comerselos despacio. Valen a un peso la manotada) y nos fuimos a ver televison y hacer almuerzo, porque que mas.
A potosi le sirve de fondo fotogénico un cerro que se llama cerro rico que en las noches se ilumina como dibujado donde quedan las minas. Antes era muy prospero pero ya lo han explotado un poco mucho y la ciudad mas alta de Bolivia (Segunda en el mundo) que antes crecia sin control y cada dia era mas rica gracias a las minas un día dejo de crecer muy bruscamente y hoy vive mas del turismo que de las minas. A las minas se puede ir, pero en tour a llevarle regalos (alcohol 98%, hojas de coca y dinamita) a los mineros que aun trabajan alla. Era un poco caro, y ademas esos lugares han sido tambien hasta carceles de indigenas y uno no tiene que andar pagando para is a esculcar por alla y buscar lo que no se le ha perdido.
Potosi nos despidio esa noche con un espectaculo de atardecer
Ya luego, al otro dia, fue salir bajo el sol de medio dia, que en tierra fria y alta siempre calienta como un diablo, para el bus a Uyuni, fueron como 8 horas de carretera destapada despacito y llenos de tierra pero otravez con severos paisajes de desierto boliviano.













































































